Todo empieza con una conversación, no con un formulario.
No necesitas un brief, una lista corta ni una cifra en la cabeza todavía. Con un correo basta para empezar.
Qué enviar
Qué es la empresa y qué te ronda la cabeza. Eso es todo, de verdad. Si tienes una web, envía el enlace. Si hay un documento que explique el problema mejor de lo que puedes hacerlo en un correo, envía eso en su lugar.
Si todavía es una idea y no una empresa, describe la idea. Aquí nadie necesita que esté pulida antes.
Qué te llega
Una respuesta de una persona, con lo primero que haríamos, en palabras sencillas. Si no somos el equipo adecuado, te lo diremos directamente — no nos cuesta nada y te ahorra una reunión.
Si parece encajar, el siguiente paso es una conversación. Para una empresa que ya funciona, esa conversación suele ser donde se decide un Founder’s Audit. Para una idea, es la misma investigación con otro nombre.
Qué no haremos
Meterte en una secuencia automática. No hay goteo de correos, ni flujo de nutrición, ni un segundo correo si no respondes al primero.
El estudio está en Bélgica.
La mayoría de las conversaciones empiezan aquí; el trabajo no se detiene en la frontera.
La misma bandeja de entrada, con menos pasos.
Todo lo que nos llega, llega a una persona. No hay redirecciones, ni ticket, ni secuencia después.
Tráenos la idea.
Una empresa que ya llevas y que ha dejado de encajar, o un negocio que todavía no existe — cualquiera de las dos vale.